Resumen

Este artículo propone que Boarding Home (1987) de Guillermo Rosales organiza una escritura del fracaso mediante la configuración de un archivo onírico que opera como contrapunto íntimo frente a la historia oficial y a los discursos hegemónicos del exilio cubano. A partir de las escenas en torno a los sueños, las alucinaciones y los fragmentos confesionales que atraviesan la novela, se argumenta que la voz de William Figueras constituye un diario fantasmático donde lo autobiográfico, lo paranoico y lo ficticio se entrelazan para registrar aquello que la memoria pública no puede contener. En ese sentido, el “boarding home” —la obra y el espacio físico— se convierte en un depósito de ruinas afectivas, restos ideológicos y versiones menores de la verdad. Tales condiciones delinean un modelo de subjetividad sitiada que encuentra en la escritura un modo de perseverar en su propia descomposición. El archivo onírico, lejos de ofrecer coherencia, revela la imposibilidad de cerrar una narrativa de exilio, y muestra cómo Rosales convierte la derrota tanto en principio estético como en dispositivo crítico para pensar la crisis del yo y los límites del testimonio.

Palabras Clave

archivo onírico, fracaso, diario íntimo, exilio cubano, Guillermo Rosales.

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